Asesinar la realidad

Imagínate que alguien compra un cuadro, se lo lleva a su casa, lo cuelga en la pared o lo monta encima de un caballete. No, así no. Mejor boca abajo. Sí, mucho mejor así. Después lo rocía con espray de colores. Sólo un poquito, sin despeinarse… Una idea estúpida, una locura. Excepto si el ladrón... Leer más →

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