Estás viviendo un breve affaire y quizás no se te ha ocurrido pensar que este planeta azul tan bonito en el que transcurre la acción podría ser una prisión. Hace tiempo que fuiste condenado, ya no lo recuerdas y por eso aún no te has planteado escapar. Pero mira a tu alrededor y asegúrate de que no estás en el infierno. Fíjate en Google. ¿Se te ha ocurrido pensar que Google podría ser consciente? Que mientras atiende de manera servicial tus peticiones de información, podría estarte observando de la misma manera que tú te detienes a observar a una lagartija o a un pangolín. Podría ser una pieza clave de una poderosa maquinaria, la mega máquina que postulara Lewis Mumford, una burocracia operada por zombis. Quizás tú no lo ves, pero eso no significa que no sea real. Tampoco ves las ondas de radio, los neutrinos o los virus pero eso no significa que no estén ahí. Tu planeta, tu prisión, se mueve, de hecho lo hace a gran velocidad. Tu no lo ves y sin embargo se mueve. Tu breve affaire podría estar a punto de concluir. Ten cuidado con el pangolín.

Trece relatos que te harán ver la realidad de otra manera. Una auténtica canallada.